Vuelta al cole: siete pequeñas rutinas que ayudan a los niños
La mochila está preparada. Ya habéis elegido la fiambrera. Quizá también hayáis escondido una Schultüte, el cono de regalos que se entrega a los niños el primer día de colegio en Alemania.
Y de pronto llega el primer día de clase.
Para los niños empieza una etapa llena de descubrimientos. También cambia gran parte de su día a día, a veces de golpe.
Nuevos espacios, personas, normas y caminos. Muchísimas impresiones.
Los padres pensamos en horarios, trayectos y meriendas. Para los niños hay otro cambio igual de importante: la rutina que conocían deja paso a otra.
Ahí es donde los pequeños rituales pueden ayudar.
No hace falta planificar cada minuto de la mañana. Cuando todo es nuevo, unos cuantos gestos familiares ofrecen un punto de apoyo.
¿Por qué cansa tanto el comienzo del colegio?
Muchos niños tienen ganas de empezar. Sienten curiosidad y están orgullosos. Aun así, en sus primeros días deben resolver muchas preguntas:
¿Dónde dejo la chaqueta?
¿Dónde está el baño?
¿Cuándo puedo hablar?
¿Qué hago en el recreo?
¿Quién se sienta a mi lado?
¿Adónde voy cuando suena el timbre?
¿Cuándo vienen a recogerme?
Para nosotros son detalles. Para un niño forman las reglas de un mundo nuevo.
También hay ruido, muchos compañeros, concentración y relaciones nuevas. Quizá, además, ese pensamiento: Ahora ya voy al cole.
No es raro que por la tarde se le acaben las fuerzas.
Cómo ayudan las rutinas al empezar el colegio
Su ventaja es sencilla:
sabemos qué viene después.
Levantarse, vestirse, desayunar, lavarse los dientes, coger la mochila y salir.
Cuando una secuencia se vuelve conocida exige menos esfuerzo. Piensa en tu primer trayecto hacia un trabajo nuevo y en ese mismo camino unos meses después. Para los niños puede ser parecido.
En Alemania, el Instituto Federal de Salud Pública también aconseja preparar esta etapa con los niños, por ejemplo, recorriendo juntos antes el camino al colegio.
No hay que organizar toda la vida familiar al minuto. Pueden bastar algunos pasos que se repitan cada día.
Una mañana más tranquila empieza a veces la noche anterior
7:18: ¿dónde está la botella de agua?
7:21: ¿hoy toca educación física?
7:24: ¿dónde se ha metido el otro zapato?
Si alguna mañana os suena familiar, nos pasa a muchos.
Preparar unas cosas la noche anterior puede simplificar la salida:
- revisar juntos la mochila
- dejar lista la ropa del día siguiente
- preparar agua y comida
- buscar un sitio fijo para la mochila, la chaqueta y los zapatos
No tiene que convertirse en un gran proyecto. Son unas decisiones menos al despertar, también para nosotros.
«¡Esto ya lo hago yo!»
Al empezar el colegio, muchos niños van haciendo más cosas por sí mismos. Y les hace ilusión.
Guardar su mochila.
Sacar la fiambrera.
Llenar la botella de agua.
Ponerse los zapatos.
Quizá algún día también recordar qué tiene que llevar a clase. No hace falta que todo salga bien a la primera.
Ser autónomo no significa saber hacerlo todo de repente. Significa tener oportunidades para probar.
Una pregunta sencilla puede ayudar: «¿Qué parte quieres hacer tú solo?» Tal vez te sorprenda su respuesta.
¿Por qué está irritable al salir del colegio?
Quizá te resulte conocida esta escena:
a la salida, todo va bien.
«¿Qué tal el cole?»
«¡Bien!»
Diez minutos después, un plátano roto por el lado equivocado provoca lágrimas. Un buen día también puede ser agotador. El niño ha pasado horas escuchando, concentrándose, siguiendo normas y encontrando su sitio entre otros.
Por eso no tiene que empezar otra actividad nada más llegar a casa.
Quizá tenga hambre.
Quizá necesite moverse.
Tal vez quiera un abrazo.
O jugar a solas.
Quizá prefiera escuchar una historia conocida.
O no hacer nada durante un rato.
Tomarse tiempo para volver a casa también puede convertirse en rutina.
¿Tengo que organizarle actividades después del cole?
No.
A veces pensamos que una buena tarde tiene que estar llena de planes.
Deporte, amigos, manualidades, parque.
Pero no hay que ocupar cada minuto libre. Después de tantas novedades, un rato sin plan puede venir bien. Por supuesto, algunos niños tienen muchas ganas de ir a fútbol, baile o ver a sus amigos.
La cuestión es que más actividades no siempre es mejor.
A veces una tarde en casa es justo lo que necesita.
¿Por qué pide siempre la misma historia?
Puede ocurrir algo curioso.
Mientras en el colegio descubre un mundo nuevo, en casa tu hijo quiere escuchar una historia que ya se sabe de memoria.
Otra vez el mismo cuento.
Otra vez la misma canción.
Otra vez esos personajes.
A los adultos nos sale preguntar: ¿No quieres probar algo nuevo?
Sin embargo, una historia familiar puede ser agradable justo ahora. El niño sabe qué pasará, reconoce las voces y conoce el final.
Durante un rato no tiene que descifrar nada nuevo. Y eso puede darle descanso.
Pequeños rituales, no horarios perfectos
Al hablar de rutinas, no pensamos en un día programado al minuto. Un ritual puede ser muy pequeño.
Una canción que ponéis cada mañana durante el desayuno.
Un saludo secreto a la puerta del colegio.
Un poco de fruta al volver a casa.
Una historia favorita que el niño pone por sí mismo.
O preparar juntos la mochila por la noche.
Importa que se vuelva familiar, no que sea un gran acontecimiento.
Siete pequeñas rutinas para la vuelta al cole
Si estáis a punto de empezar, aquí tenéis siete ideas. No hace falta aplicarlas todas: quizá os sirva una sola.
1. Revisar la mochila por la noche
¿Qué hace falta mañana? ¿Qué se queda en casa? Dos minutos por la noche ahorran búsquedas al levantarse.
2. Dar un lugar fijo a las cosas del colegio
Si mochila, chaqueta y zapatos tienen su sitio, resulta más fácil encontrarlos.
3. Inventar un pequeño saludo de despedida
Un abrazo, una frase o un apretón secreto de manos pueden acompañar las primeras semanas.
4. Dejar un tiempo para llegar a casa
No hay que responder a todas las preguntas delante de la puerta. Quizá cuente algo espontáneamente durante la cena.
5. Dar espacio a lo conocido
¿El mismo cuento por vigésima vez? Tal vez hoy sea justo lo que quiere.
6. Dejarle hacer pequeñas cosas solo
Sacar la comida, guardar los zapatos, elegir la ropa o poner una historia: oportunidades para probar.
7. Reducir las decisiones por la noche
El cansancio dificulta elegir. Una secuencia familiar puede facilitar las primeras semanas.
¿Dónde encaja la wobie box?
La autonomía de los niños fue uno de los motivos por los que creamos la wobie box. Queríamos que pudieran elegir y poner música o historias sin pedirnos el móvil cada vez.
Después de un día largo nos gusta pensar en este momento: quitarse chaqueta y zapatos, pulsar su botón favorito y descansar un rato.
Puedes asignar contenidos conocidos de Spotify a los siete botones arcoíris. Un cuento o una lista favorita se convierte así en un pequeño ritual que el niño inicia solo. No arregla un día difícil, pero puede ofrecer una pausa.
¿Y si aun así hay caos en casa?
Habrá mañanas en que desaparezca la bolsa de deporte, tardes demasiado intensas y noches en que lavarse los dientes resulte toda una negociación.
Las rutinas no pretenden convertir la vida familiar en algo perfecto. Solo pueden aligerar unos momentos.
Empezar el colegio es un gran paso para los niños y, a veces, también para nosotros.
Cuando tantas cosas cambian, unos gestos que se repiten pueden dar referencias.
A veces es suficiente.
Preguntas frecuentes sobre el comienzo del colegio
¿Por qué son útiles las rutinas al empezar el colegio?
Hacen que el día sea más previsible. En medio de tantas situaciones nuevas, los pasos conocidos pueden ayudar a orientarse.
¿Qué rutinas ayudan en la vuelta al cole?
Una secuencia por la mañana y por la noche, un sitio para las cosas, un pequeño saludo y un momento tranquilo después de clase. Depende del niño y de la familia.
¿Por qué está cansado o irritable después del colegio?
El colegio exige concentración y adaptación. Tras horas de ruido, normas y relaciones nuevas, algunos niños necesitan calma, movimiento o cercanía.
¿Debo apuntarle a actividades después del cole?
No necesariamente. Algunos quieren ver a sus amigos o ir a deporte; otros prefieren primero jugar libremente o descansar.
¿Cómo puedo ayudarle al empezar el colegio?
Los gestos familiares, tiempo para descansar y pequeñas ocasiones para hacer cosas por sí mismo pueden ayudar. Busca un ritmo que encaje con vuestra familia.