Por qué a los niños les encantan las repeticiones
(y por qué a menudo nos ayudan más de lo que pensamos)
«Otra vez».
Una palabra que, en el día a día con los niños, se oye con sorprendente frecuencia.
El mismo libro.
El mismo juego.
La misma historia, una y otra vez.
Y llega un momento en el que uno se pregunta: ¿Por qué siempre lo mismo?
Cuando la repetición da seguridad
Para los adultos, la repetición se vuelve aburrida rápidamente.
Para los niños es todo lo contrario.
Las repeticiones les ayudan a entender el mundo.
Porque lo que se repite se vuelve predecible.
Y lo que es previsible transmite seguridad.
La seguridad no se consigue con la variedad.
Sino por la familiaridad.
Cómo aprenden los niños mediante la repetición
Los niños no aprenden solo a través de nuevas experiencias.
Aprenden sobre todo a través de:
- Reencuentro
- Hasta pronto
- Revivir
Cuando un niño escucha un cuento por décima vez, ocurre algo decisivo:
Reconoce patrones.
Entiende las relaciones entre las cosas.
Sabe lo que va a pasar a continuación.
Y ahí es precisamente donde reside el proceso de aprendizaje.
Por qué «siempre lo mismo» nos alivia
En el día a día suceden muchas cosas nuevas.
Nuevas impresiones, nuevas situaciones, nuevas exigencias.
Las repeticiones actúan como contrapeso.
Aportan:
- Tranquilidad
- Orientación
- una sensación de control
Mientras todo lo demás cambia, aquí hay algo que permanece igual.
Y por qué a veces esto resulta difícil para los padres
Para los adultos, la repetición suele significar:
monotonía.
Rutina.
Poca variedad.
Por eso surge rápidamente el impulso de ofrecer algo nuevo.
Otro juego.
Un libro nuevo.
Más variedad.
Pero precisamente eso no es siempre lo que los niños necesitan en ese momento.
Cuándo es especialmente importante la repetición
Hay momentos en los que los niños recurren con especial frecuencia a las repeticiones:
tras un largo día en situaciones nuevas o que les generan inseguridad, o en momentos de transición (por ejemplo, por la noche). En esos momentos, las rutinas familiares son como un punto de apoyo.
Ayudan a asimilar lo vivido, sin tener que tomar nuevas decisiones.
Lo que puede ser útil en el día a día
No hace falta «fomentar» las repeticiones.
A menudo basta con dejarlas que surjan.
Esto significa que:
- volver a escuchar el mismo audiolibro
- volver a hacer lo mismo de siempre
- no ofrecer nada nuevo de inmediato
Y confiar en que el niño sabe perfectamente lo que necesita en cada momento.
Por qué a menudo se consigue más de lo que uno piensa
Curiosamente, a menudo son precisamente estas repeticiones las que, con el tiempo, dan lugar a algo nuevo.
Se modifica un detalle.
Se añade una idea propia.
Un juego sigue evolucionando.
Pero solo cuando lo que ya conoces se haya «asentado» de verdad.
Quizás esa sea precisamente la idea de fondo
La repetición no es sinónimo de estancamiento.
Es parte del desarrollo.
Y a veces es precisamente ese «otra vez»
lo que ayuda a los niños a comprender un poco mejor el mundo.